Energía femenina y energía masculina en el Tantra
Mitos, confusiones y la verdadera danza de las polaridades
En los últimos años se habla mucho de energía femenina y energía masculina. El problema no es el tema en sí, sino la enorme cantidad de simplificaciones, estereotipos y malentendidos que circulan alrededor de estos conceptos.
Desde el Tantra, es fundamental aclarar algo desde el inicio: la energía femenina y masculina no tienen que ver con el género, sino con principios energéticos universales que habitan en todos los seres humanos.

"En un mundo que sobrevalúa lo virtual, el tacto consciente se convierte en un acto revolucionario de transformación."
Qué son realmente la energía femenina y la energía masculina
En el Tantra, estas energías se entienden como polaridades complementarias:
- Energía femenina (Shakti): dinámica (diferente que en el taoísmo), expansiva, caótica, creativa, intuitiva, fluida, vinculada al sentir y al cuerpo.
- Energía masculina (Shiva): quietud espaciosa, consciente, estable, penetrante, enfocada, vinculada a la presencia y la claridad.
Ambas energías coexisten en cada persona, independientemente de su sexo biológico o identidad de género.
Derribando los grandes mitos
Uno de los errores más comunes es creer que:
- Las mujeres “deben” estar en su energía femenina.
- Los hombres “deben” sostener la energía masculina.
- Equilibrar energías significa cambiar tu personalidad e integrar uno de los arquetipos del Tantra, la androginia, simbolizado por la deidad Ardhanarishvara, que es medio Shiva, medio Shakti.
Desde el Tantra, no se trata de encajar en un rol, sino de reconocer qué energía está dominante, reprimida o bloqueada, y permitir que ambas dialoguen.
Cuando una polaridad se impone o se reprime, aparecen desequilibrios:
- Exceso de energía masculina → rigidez, control, desconexión emocional.
- Exceso de energía femenina → dispersión, falta de límites, pérdida de dirección.
La danza consciente de las polaridades
El Tantra no busca una igualdad plana, sino una danza viva entre polaridades.
En la intimidad, en las relaciones y en la vida espiritual, el verdadero gozo surge cuando:
- Una energía puede liderar sin dominar.
- La otra puede entregarse sin perderse.
Esta danza no es fija: puede cambiar de momento a momento, incluso dentro de una misma relación.
Integrar ambas energías como camino espiritual
El verdadero trabajo tántrico no es “activar” una energía de moda, sino integrar ambas conscientemente:
- La energía masculina aporta meditación, presencia y contención.
- La energía femenina aporta movimiento, vida, sensibilidad y expansión.
Cuando ambas se reconocen y cooperan, la sexualidad, las relaciones y la práctica espiritual se vuelven profundamente transformadoras.

